Intranet Mapa del Sitio Recomendar a un Amigo Página de Inicio Agregar a Favoritos
 

Perfil: Juan Bautista Alberdi 20.DIC.2007
Por Ignacio Mamone, Director AXXI


Será en Tucumán donde, tres meses después del Mayo revolucionario de 1810, nace aquel quien reconocería el dolor como primera sensación vital, ya que su madre había dejado de existir con ocasión y por causa su nacimiento. Setenta y cuatro años más tarde, en Paris, muere en el ostracismo nuestro orgullo de jurista y visionario.

Su primer contacto con la Historia, esa que se escribe con mayúsculas, será a través de Manuel Belgrano, invitado habitual de los Alberdi, por cuya admiración se ganará décadas más tarde la enemistad con Sarmiento y Mitre. Apadrinado por el gobernador Heredia y por el mismísimo Facundo Quiroga, sus primeros estudios incluirán su asistencia al Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires hasta 1824, año en que se aleja de los estudios formales para seguir nutriéndose por cuenta propia de Rousseau, Montesquieu, Kant, Smith, Hamilton. Así llegó su inclinación por la ciencia del Derecho, nominalmente consagrada con diploma y tesis doctoral en Montevideo.

Rodeado de amistades igualmente ilustradas, su desesperación frente a las matanzas de argentinos a manos de argentinos encuentra canal de fuga y superación en la Sociedad Patriótica, su espíritu de salón y su Dogma.

Opositor y exiliado del régimen de Rosas, el tucumano se radica en Valparaíso (Chile) donde ejerció la abogacía con éxito profesional. Apenas le comunican de la victoria de Urquiza en Monte Caseros, escribiendo rapidísimo lo que pienso despacio, Alberdi nos regala desde el otro lado de la Cordillera el decálogo argentino (Sarmiento dixit). Nos referimos a la obra cumbre del constitucionalismo liberal sudamericano: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina.

De ser inicialmente un esbozo en los talleres gráficos del periódico “El Mercurio” en mayo de 1852, este libro llegará a ser impreso por decreto presidencial de Urquiza con el anexo de su proyecto constitucional, el mismo que tomaron como “base” los constituyentes de 1853.

Partiendo del sintético contenido doctrinario de las Bases, José Ingenieros articula siete postulados sociológicos con motivo del °75 aniversario de la primera edición: concepto de una sociología nacional; las nacionalidades americanas son una transubstanciación de sus orígenes europeos (A no ser por la Europa, hoy la América estaría adorando al sol, a los árboles, a las bestias, quemando hombres en sacrificio, y no conocería el matrimonio, Bases, Ed. 1856, p. 37); formar una población nacional de raza blanca, capaz de usar dignamente el régimen republicano y representativo; gobernar es poblar: somos incapaces de federación y unión perfectas, porque somos pobres, incultos y pocos […] el enemigo capital de la unidad pura no es Rosas, sino el espacio de doscientas mil leguas cuadradas en que se deslíe [...] el puñadito de nuestra población de un millón escaso (p.75); la educación adaptada al medio: la libertad religiosa es el medio de poblar estos países; la religión católica es el medio de educar sus poblaciones; concepción de una justicia económica inspirada en el liberalismo: la industria [...] conduce por el bienestar y la riqueza al orden, por el orden a la libertad, p. 34, y su cultura del crédito, el cual debe ser el niño mimado de la legislación americana, [...] es la disponibilidad del capital, y el capital es la varilla mágica que debe darnos población, caminos, canales, industria, educación y libertad (p.56); y la moral del trabajo (la mejora de las naciones sudamericanas se hará con caminos, pozos artesianos, con inmigraciones, y no con periódicos agitadores o serviles, ni con sermones o leyendas, p. 33).

Cuando la argentinidad entra al tercer milenio replanteándose los cimientos institucionales que la hicieron otrora grande, Ágora XXI quiere contribuir a la formación de los hombres libres en los principios que nacen en la extraña soledad de Alberdi, empecinada como el escondite de un tímido o de un asceta, pero que sin embargo fundó la convivencia legal de todo un pueblo (Massuh, V., La argentina como sentimiento, p. 106). El unívoco mensaje que Alberdi nos legó es que nuestros destinos están en el progreso por venir, nunca en el pasado.


 


 

Juan Bautista Alberdi
Juan Bautista Alberdi
 



 

Anterior Inicio Siguiente
 
Universo Ágora | Asociación Civíl © Copyright 2007 . Todos los derechos reservados
República Argentina - info@universoagora.com.ar - Tel: 6380 1778